Arcanya, Magic Academy. 6, 7, 9 y 10 años. 5 jugadores.

Arcanya, magic academy. Cartas del juego.
Arcanya, magic academy. Cartas del juego.

Ayer jugamos al Arcanya, magic academy, un juego de cartas bastante rapidito y sencillo de explicar, que para grupos grandes de personas es bastante divertido.

La historia de cómo surgió el jugar a un juego de mesa fue bastante curiosa y me hizo sentir bastante “orgullosa” como madre, la verdad. Os la voy a contar: llegaron unos compañeros de clase y amigos de mis hijos a jugar a casa un rato porque estaban de visita en casa de su abuela, que casualmente vive en el mismo bloque que nosotros. Otras veces que han venido se han puesto a jugar a la PlayStation sin pensarlo ni un momento, pero en esta ocasión escuché a mi hija que en vez de preguntarle por qué juego de play querían poner, les decía “¿no preferís jugar a algún juego de mesa de los que tenemos?”. De verdad que me quedé con la boca abierta! Y más cuando los dos amigos dijeron que sí! Madre mía! Acababan de cambiar la play por un juego! Un gallifante para mi peque!!

El caso es que mi hija quería enseñarles a jugar al Santa Cruz, pero le dije que era mejor que empezasen con una cosa un poco más sencilla y menos sesuda… que los podíamos espantar como los pusiéramos jugar a ese tipo de juegos de primeras… y se me ocurrió que tenemos en préstamo el Arcanya gracias a la asociación a la que pertenecemos (¡Queremos Jugar!).

Arcanya, magic academy. Partida a seis.
Arcanya, magic academy. Partida a seis.

El Arcanya lo probamos hace un par de fines de semana en una partida de unas 10 personas, y como no habíamos jugado nunca, uno de los jugadores que lo conocía nos hizo una explicación genial de las reglas del juego con interpretación de hechizos incluida. A mis hijos los enganchó totalmente con la explicación, y decidí plagiarla completamente cuando expliqué las reglas del juego en mi casa, utilizando el mismo tono místico con las que me lo explicaron a mí. Al final de la explicación, tal y como nos pasó a nosotros, los amigos que vinieron a casa estaban deseando comenzar la partida!

Arcanya, magic academy. Hechizos.
Arcanya, magic academy. Hechizos.

Las primeras rondas fueron un poco lentas, porque se pensaban muy mucho qué carta tirar y se liaban con eso de que el turno va cambiando de sentido con uno de los hechizos que se pueden utilizar, pero al rato… madre mía que arte y soltura cogieron!!

Al final jugamos un par de partidas completas y la tercera tuvimos que dejarla a medias, puesto que los padres de los amigos vinieron a buscarlos para irse a casa. Teniendo en cuenta que era lunes, las ocho y media de la tarde, y al día siguiente tenían colegio, era una hora bastante razonable para irse a casa… eso sin contar que mis peques tenían que acabar los deberes (que dejaron a medias cuando llegaron los amigos), y ducharse, y cenar, y todas esas cosas que se hacen antes de irse a dormir.

Pero tan bien se lo estaban pasando, que los amigos no querían irse por nada del mundo (mis peques tampoco ayudaban porque tampoco quería que se fueran) y al final tuvimos que prometerles a todos que quedaríamos otro día para seguir jugando a este o otro juego de los muchos que tenemos en casa…

Fin de la visita.

Pasamos algo más de una hora sin dejar de jugar y venga a reírnos. Además, como ya os he comentado antes, me llené de “orgullito propio” por la capacidad que tienen mis peques de compartir sus aficiones sin plantearse qué pueden llegar a pensar sus amigos (eso de “eres un friki”) y de anteponer los juegos de mesa a la consola. Hoy en día eso es bastante bastante raro, por no decir increíble, y me gustaría pensar que mis horas de juego con ellos y paciencia a la hora de que se divertan jugando han contribuido de forma positiva en este comportamiento.

¿A vosotros os han cambiado alguna vez la consola vuestros peques por un juego de mesa? ¿Habéis sentido alguna vez esa sensación de “orgullito” por algún comportamiento de alguno de vuestros peques? Contádnoslo!!

NOTA: para aquellos que no lo recuerden, o que son más jóvenes y no hayan nacido a tiempo para verlo, el gallifante era un premio (mitad gallo, mitad elefante) que se otorgaba en un programa de televisión de principios de los 90 a aquellos adultos que acertaban una palabra definida por niños, cosa en ciertos casos harto difícil! Aquí os dejo un vídeo por si os sentís nostálgicos o curiosos…

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