River Dragons. Primero 3 y luego 2 jugadores. 7 y 10 años.

River Dragons. Comienzo de partida a 3.
River Dragons. Comienzo de partida a 3.

Hoy os voy a hablar de River Dragons, un juego bastante conflictivo con el que no he conseguido terminar una partida de forma pacífica con mis dos peques.

Os cuento un poco de qué va el juego: somos unos personajes (creo que chinos) que vivimos en un poblado a orillas de un río y queremos llegar a la otra orilla. Para cruzar el río tenemos una serie de tablones y unas piedras en las que apoyarlos para ir avanzando. Todo es fabuloso hasta que topamos con otro jugador que obviamente no va a colaborar contigo porque tiene el mismo objetivo que tú (cruzar el río el primero) y te hace la vida imposible para que no lo consigas antes que él.

River Dragons. Comenzamos a amontonarnos en el medio...
River Dragons. Comenzamos a amontonarnos en el medio…

La mecánica del juego es muy sencilla: se eligen 5 acciones a desarrollar en cada turno, y se van ejecutando en el orden escogido. Si te equivocas o te rompen el ritmo de lo que tú has pensado… ¡ajo y agua!, la mayoría de las veces vuelves a la casilla de salida.

Como la meta está a una distancia bastante corta (digamos unos seis o siete movimientos como mucho), el juego tienen una serie de cartas para “fastidiar” (no usemos palabras malsonantes) al contrincante: una para que no pueda ejecutar su acción y  otra para eliminar un tablón o una piedra del juego (si esta carta se juega bien se puede hacer mucho pero que mucho daño). Adivina qué cartas no faltaban nunca en la partida a tres que hemos intentado jugar… ¡bingo! Y no es que nos ensañásemos con el peque más peque, es que después de un par de turnos, la partida se convirtió en una batalla campal entre los dos enanos… y al final se ha enfurruñado, se ha puesto todo lo digno que un peque de 7 años puede ponerse “porque la habéis tomado conmigo” y ha abandona la partida… no sin antes demostrar con todas sus ganas el malestar que le ha causado que todos jugásemos en contra de él. Hablando claro, ha cogido un berrinche de tres pares de narices con llanto y pataleta incluida.

River Dragons. Comenzamos a 2 jugadores.
River Dragons. Comenzamos a 2 jugadores.

Durante el sofocón, y como técnica de madre del tipo “para que veas que esto no sirve de nada, solo para que lo pases mal tú porque a los demás no nos afecta”, comenzamos mi otra peque y yo una partida a dos jugadores.

Como la mecánica del juego consiste en anticiparse a lo que el adversario va a hacer, tanto para fastidiarlo como para hacer lo que tú quieres hacer, la verdad es que me ha sido muy fácil ganarle y la partida no ha durado más de 10 minutos. Luego probamos a jugar por la parte difícil del tablero, en la que las piedras no están señaladas, con idéntico resultado.

River Dragons. Con dos jugadores en el medio.
River Dragons. Con dos jugadores en el medio.

Conclusión: a dos jugadores el River Dragons es un poco tirando a muy soso. A tres jugadores la partida estaba mejor, pero claro, tienen que ser jugadores no susceptibles a berrinches. Supongo que a seis jugadores la partida será la caña!! A ver si podemos probarlo con más jugadores!

Los componentes son muy chulos, con las maderitas y los muñecos de corte oriental. ¡Me encantan esos meeples!

Las cartas son bonitas, pero algunos de los dibujos tienen a confusión, al menos a mí, que confundo mucho la de dar dos pasos con la de saltar contrincante… será cosa de acostumbrarse!

River Dragons. Momento a 3 jugadores.
River Dragons. Momento a 3 jugadores.

Creo que el River Dragons puede ser muy interesante para mis peques, porque como los tablones a colocar son de distinto tamaño y no puedes ir probando, tienes que hacerte una idea de la dimensión que tienen antes de colocarlos y no perder el turno. También tienen que organizarse las jugadas de cinco en cinco, y si dejamos a un lado el tema de fastidiarse los unos a otros, es imprescindible tener una visión temporal de cómo se tienen que ejecutar las órdenes en un turno para no perder movimientos. Supongo que con la práctica, y también cuando sean un poco más mayores, también podrán anticiparse a los movimientos de sus adversarios para evitar ser fastidiados en la medida de lo posible y fastidiar en el momento oportuno, y no sólo por venganza, que es lo que han estado haciendo.

¿Habéis probado el River Dragons? ¿Se pelean mucho los vuestros en juegos en los que fastidiar al contrincante es básico para ganar la partida? Contádnoslo!

3 Comentarios

  1. La verdad es que a dos se queda muy corto, a cuatro o cinco funciona estupendamente. Nunca se me había ocurrido lo de la venganza como motor de decisiones, pero encaja con el espíritu del juego. Del mismo palo y mas completo es el clásico Roborrally, programar temporalmente un conjunto de acciones (5) y luego cruzar los dedos para que luego tus planes salgan bien, aunque puede llegar a ser todavía mas frustrante que éste. A ver si un día os lo enseño, pero quizás tengan que entrenar lo de la ira furibunda .-D

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    1. Shina Author

      Tendrían que entrenarlo mucho mucho mucho… te lo aseguro!! Aún así, puede ser interesante ver cómo va evolucionando la cosa… hay que probarlo!

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