Ubongo!. 3 jugadores. 8 y 11 años.

Ubongo. Componentes
Ubongo. Componentes

Pues después de un tiempo de inactividad en el blog (que no de partidas) volvemos al ataque, esta vez con un juego bastante fresco y para todos los públicos: el Ubongo.

Seguro que habréis pensado más de uno que el nombre que le han puesto es un poco rarito tirando a bastante, pero si os digo que el juego es un puzle de tablero en el que hay que encajar piezas del Tetris quizás os podáis hacer mejor una idea de qué va el juego. El porqué del nombre… bueno, investigando investigando (que con google es muy fácil), ubongo significa cerebro en suajili, y como la ambientación que se le ha dado lo sitúa en la sabana africana, y hay que comerse un poco la cabeza para conseguir puntos, pues supongo que de ahí viene la idea.

Ubongo. Todo preparado!
Ubongo. Todo preparado!

La puesta en escena, siempre que los componentes se guarden en cierto orden (si, ya lo sé, soy una pesada con ese tema) es rápida. Hay que repartir el juego de piezas correspondiente a cada uno de los jugadores, sacar el dado de la caja, encajar el tablero de dos piezas, colocarlo en el centro de la mesa y rellenarlo de gemas de colores aleatoriamente, y por último, seleccionar peón del color con el que queremos jugar y colocarlo en el tablero de gemas. Eso sí, los colores de los peones a elegir son un poco extraños: negro, gris, amarillento y blanco. Por lo menos a mí me cuesta acordarme cual es el color que he elegido de una ronda a otra… Ah! Casi se me olvida de que hay también un reloj de arena que sirve de contador de tiempo, pero hablaremos de él un poco más tardes, en la mecánica del juego.

La mecánica del juego se basa en construir rompecabezas con las piezas que tengamos para poder conseguir gemas. El que más gemas de un mismo color tenga es el ganador. ¿Cómo se hace esto? En cada una de las rondas, se reparte a cada jugador un tablero de los disponibles, se lanza el dado y se toman las figuras de puzle que indique el resultado del mismo en combinación con lo indicado en el tablero, y ya solo hay que rellenar el espacio disponible con las piezas. Cada tablero tiene dos caras, una en la que solo hay que colocar tres piezas y otra en la que hay que colocar cuatro, lo que puede servir para que los jugadores elijan el nivel de dificultad con el que quieren jugar. Por otra parte está el tema del reloj de arena. Aquí tenemos varias opciones:

  • Cuando se tira el dado se pone en marcha el reloj de arena.
  • Cuando todos los jugadores tienen sus piezas en función del resultado del dado, se pone en marcha el reloj de arena.
  • Cuando el primer jugador termina su puzle y grita Ubongo! (sí, es necesario gritar Ubongo para que todos tengan claro que alguien ha terminado porque el orden es importante), el jugador pone en marcha el reloj de arena.
  • Cuando el penúltimo jugador termina su puzle y grita UBONGO!! (sí, lo grita en mayúsculas porque el penúltimo siempre grita más, aunque solo sea por el alivio de haber acabado), el jugador pone en marcha el reloj de arena.
  • Finalmente, existe la opción de no poner nunca en marcha el reloj de arena. Esta opción solo la recomiendo cuando se juega con peques muy peques, porque sino, la partida puede eternizarse. Os aseguro que todo puzle tiene solución. De verdad, aunque no lo creáis, aunque no la encontréis, todo puzle tiene una solución. Y el problema es ese, que a veces no hay forma de encontrar la solución, ni el propio jugador ni el resto de personas que juegan consiguen dar con la combinación correcta, por lo que si no hay un tope de tiempo, aquello puede eternizarse.

En función del orden en el que se haya finalizado, los jugadores pueden mover sus peones 3 posiciones (el primero), 2 posiciones (el segundo), 1 posición(el tercero) o ninguna posición si quedas al último, para coger las dos primeras gemas de la columna en la que estén posicionados. Hay que tener en cuenta de que si se juega con el reloj de arena, todas las acciones han de realizarse antes de que se acabe la arena (incluido el coger las gemas) o en ese turno no se puede coger ninguna y el resto de jugadores consiguen ventaja.

Cuando la ronda ha terminado, se descartan los cartones de juego actuales y se reparte una nueva ronda de cartones.

Ubongo. Camino de gemas.
Ubongo. Camino de gemas.

El aspecto visual ambientado totalmente en la sabana africana. Las figuras del dado son imágenes que evocan objetos o animales que al menos yo relaciono con tribus africanas (gacela, elefante, máscara ritual…), supongo que un poco pensando en los Suajili por el título del juego. Los tableros también están decorados con estos motivos, y el conjunto tiene colores de tonos ocres como la tierra. Como ya os he dicho, los peones son de colores en escala de grises, pero eso no impide que el conjunto sea de lo más colorido. Si no tuviese tan mala memoria y olvidase cada dos por tres el color de mi peón, diría que el conjunto es estupendo. Además, a los peques les encantan las gemas de colorines: brillantes, transparentes…

El juego finaliza cuando no quedan más cartones para repartir.

Ubongo es un juego rápido para casi cualquier público y que suele gustar bastante combinando de forma adecuada el tema del reloj de arena para aquellos que sufran mucho de estrés y la dificultad de las dos caras del tablero para aquellos que no tengan mucha visión espacial (o edad para tenerla). Además, se puede decidir echar partidas más o menos rápidas eligiendo el número de rondas a jugar a priori. Pero el juego completo a 4 personas y con reloj de arena desde el principio diría que dura una media hora como mucho.

Ubongo. Que no me toque la pieza rara, que no me toque la pieza rara....
Ubongo. Que no me toque la pieza rara, que no me toque la pieza rara….

Personalmente me gusta para echar un ratito, y lo bueno es que pueden participar personas de todas las edades. Al final te acabas picando cuando ves que otros acaban los puzles y tú no, porque siempre siempre siempre pasará que hay un puzle que no consigues acabar y piensas en voz alta eso de “esto no hay manera de ponerlo!”, y llegará cualquier otro jugador, de cualquier edad (grande o pequeño) y dirá “pues es así!” y le encajarán todas las piezas en un momento. A mí cuando me lo dice uno de mis peques se me queda una cara que es un poema seguro. Además, acabas dándote cuenta de que hay ciertas piezas que son un infierno!! Yo repudio la pieza amarillenta que parece una Z o una S, depende de como la coloques, nunca consigo encajarla bien! Y durante la partida me he dado cuenta de que cada uno tiene su pieza “a repudiar” en este juego, y cuando sale la figura en el dado empiezas a escuchar “otra vez esta pieza no!!”. Lo dicho: no demasiado para pensar y sí para pasar un buen rato entre amigos y familia.

Pedagógicamente hablando, supongo que al Ubongo se le pueden colgar bastantes virtudes, que van desde las características de los juegos de mesa (respetar el turno de los demás, jugar con otras personas humanas en directo y no a través de dispositivos electrónicos, aprender a perder, aprender a ganar…), a otras características como adquirir visión espacial y aprender a manejar el tiempo y el estrés que la falta del mismo nos genera… Una joyita, vamos!

¿Vosotros habéis jugado? ¿Os gustaba el Tetris y se os daba bien o erais de los que no os gustaba porque además se os daba fatal? ¿Y qué tal sois resolviendo puzles? Comentadlo con nosotros!

 

 

 

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