La torre encantada. 3 jugadores. 5 y 7 años.

La torre encantada. Portada
La torre encantada. Portada

La torre encantada es uno de esos juegos sencillos que con muy pocos componentes hacen un despliegue visual atractivo para todos los públicos, aunque la mecánica es tan simple que puede llegar a aburrir si la partida se desarrolla únicamente entre adultos.

La puesta en escena, rapidita. La caja hace las veces de tablero, y sobre ella la torre, compuesta por dos piezas de plástico. Se coloca el tablero de “campo” sobre la caja y el tablero semicircular por el que llegará el mago a un lado de la caja. Se ponen las fichas circulares sobre sus espacios en el tablero de “campo” y la princesa en la torre. El mago se coloca al principio del camino que lo lleva hasta la torre y el valiente príncipe en una de las cuatro posiciones disponibles para él en el tablero. Ya está todo listo para comenzar. Tomaos un poco de tiempo para admirar el conjunto una vez montado, porque el resultado es una preciosidad.

La torre encantada. Allá vamos!
La torre encantada. Allá vamos!

La mecánica del juego: lo primero que tienen que hacer los jugadores es ponerse de acuerdo en quién hace de mago malo que ha secuestrado a la hermosa princesa; el resto de jugadores serán el príncipe valiente que trata de rescatarla. Mi experiencia: el adulto siempre hace de malo malísimo (el brujo). Si solo juegan niños, lo mejor es echarlo a suertes, porque nadie suele querer hacer de malo. Una vez que está todo decidido, el mago malo esconde la llave en uno de los huecos disponibles sin que el resto de los jugadores miren. A partir de este momento, se tiran los dos dados disponibles: uno decidirá si el que se mueve es el mago (azul) o el príncipe (rojo), y el otro el número de casillas que se moverán. Cuando uno de los dos jugadores pasa sobre la casilla en la que se ha escondido la llave, sonará un “clack!” porque la llave quedará pegada a los pies del jugador. En ese momento, ese jugador deberá probar la llave en una de las seis cerraduras disponibles en la torre:

Si es la correcta, la princesa saldrá literalmente volando (esperemos que el príncipe la pueda coger en brazos o caiga sobre algo mullido…) y ese jugador habrá ganado la partida.

Si no es la correcta, la princesa se quedará donde está, se dará la vuelta al círculo en el que se escondió la llave para que no se puede esconder de nuevo allí, y el mago esconderá la llave en una nueva casilla…. y todo vuelve a empezar!! Cada jugador vuelve a su posición inicial y otra vez a buscar la llave.

La torre encantada. Estamos llegando...
La torre encantada. Estamos llegando…

El aspecto visual es muy muy bonito. Con eso de que el tablero esté a dos alturas y el toque de la torre encantada sobre uno de ellos, queda precioso. Y como alguna pega tenía yo que poner… los meeples son muy sosos: si se hubiesen currado un poco más las figuras, poniéndoles pelo, ojos, boca… algo más de detalle, el resultado sería espectacular y no solo bonito. Aún así, queda estupendo sobre la mesa. A mí me recuerda mucho otros juegos como La escalera encantada o El laberinto mágico, pero más vistoso.

Y para la presentación del juego, os propongo un micro-relato. No es que sea muy original, pero la historia de la princesa, el príncipe y el mago no dan para mucho más…

Historia para la presentación de la torre encantada

Érase una vez un mago muy muy malo que no quería que la princesa se convirtiese en reina porque era una niña muy muy lista y no se dejaba engañar por las mentiras que el mago contaba.

La torre encantada. LLave encontrada!
La torre encantada. LLave encontrada!

Antes de que la princesa fuese coronada, la secuestró y la llevó a una torre perdida en mitad de un bosque rodeado de pantanos y mucha mucha vegetación al que nunca iba nadie. Le contó a todo el mundo que la princesa había desaparecido, y hasta que volviese, él haría las veces de rey.

La princesa tenía un amigo en otro reino, el príncipe Robin, que enseguida se dio cuenta de que algo malo le había pasado, ya que ella nunca se iría sin decir nada. Decidió ir a buscarla y, por casualidad, la escuchó gritar pidiendo ayuda a pleno pulmón. Cuando siguió el sonido de los gritos, la encontró encerrada en una torre. Ella le explicó que el malvado mago la había secuestrado y había escondido la llave en el bosque pantanoso que había alrededor de la torre, y que tenía que darse prisa para encontrarla porque el mago se había ido a hacer unos recados y estaría a punto de volver.

El príncipe, un poco nervioso, le propuso tirar la puerta abajo o llamar a un cerrajero para abrir la puerta, pero ella le contó que ya lo había intentado, que era una torre especial, una torre encantada, una torre mágica que solo la llave mágica podría abrir….

– ¡Corre y busca la llave, amigo mío! – fue lo último que escuchó el príncipe antes de salir lo más rápido posible en búsqueda de la llave mágica con la que abrir la torre encantada y liberar a su amiga la princesa.

Y este es el momento en que arranca el juego… y antes del colorín colorado, será el resultado de la partida el que determine el final de la historia.

Como os comenté al principio, para los adultos es un juego bastante sencillo, sin demasiada chicha, pero para los peques es muy entretenido, primero porque tienen que buscar la llave y luego dar con la cerradura adecuada antes que el otro jugador lo haga.

La torre encantada. ¿Será esta cerradura la buena?
La torre encantada. ¿Será esta cerradura la buena?

Es cierto que pueden jugar más de dos personas, y las instrucciones dicen que una hace de mago y el resto se van turnando para tirar los dados y mover al príncipe… Pero eso de jugar varias personas como príncipe puede ser un poco chungo, sobre todo cuando uno se equivoca y le da ventaja al mago… empiezan a echarse en cara cosas los unos a los otros. Con el carácter de mis peques, el juego funciona mucho mejor a dos jugadores.

Una de las beldades de la torre encantada es que los peques se ponen a jugar de forma independiente, sin la supervisión de un adulto, por lo que mientras unos jugamos a cosas un poco más sesudas, los peques se lo pasan en grande partida tras partida. Y digo una tras otra porque es un juego del que no se suelen aburrir hasta que no han echado un elevado número de partidas.

La torre encantada. La princesa voladora!!!
La torre encantada. La princesa voladora!!!

¿Vuestros peques han jugado a la torre encantada? ¿No os parece una preciosidad y una idea fantástica este juego? ¿Se os ocurre un micro-relato algo más original? Compartidlo con nosotros!

 

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