Ora Et Labora. 3 jugadores. 12 y 9 años.

Ora et Labora. Caja del juego
Ora et Labora. Caja del juego

Hoy voy a hablaros del Ora Et Labora, un juego de Uwe Rosenberg que desde mi punto de vista pasa totalmente desapercibido… En casi todos los foros en los que leo, y en casi todos los grupos en los que me muevo, rápidamente se identifica el Agrícola o el Caverna (del mismo autor), pero casi nadie saca a colación el Ora Et Labora. Es cierto que no tiene nada que ver, tanto en aspecto visual como en temática, con los otros dos, pero tiene una mecánica y un tema de fondo que a mí me parecen geniales.

El origen del nombre del juego es el mandato principal de la regla monástica que Benito de Nursia escribió a principios del siglo VI destinada a los monjes, que dividía las 24 horas del día de la siguiente forma: 8 para trabajar, 8 para orar y 8 para dormir. El cumplimiento de esta regla se hizo popular en el imperio carolingio, no se permitiendo más regla de vida monástica que ésta. Esta frase suele encontrarse a la entrada de los monasterios de la Orden de San Benedicto.

Su traducción literal a nuestro idioma es “reza y trabaja”, aunque con el tiempo sufrió una  modificación un poco peculiar, transformándose en “a Dios rogando y con el mazo dando”.

Ambientación del juego

Ora et Labora. Mis monjes currando.
Ora et Labora. Mis monjes currando.

En el Ora Et Labora tendremos que recrear la creación, expansión y vida de una abadía en plena edad media. Para ello, tendremos que planificar la construcción de los edificios que la componen. También tendremos que recoger materias primas y transformarlas en materias elaboradas, utilizando los edificios de producción que construyamos, para poder conseguir puntos de victoria. Es muy importante la planificación urbanística que realicemos, ya que al final de partida se otorgarán puntos de victoria en función de la misma.

Para esta planificación, contamos con una serie de edificios “especiales” que se podrán construir únicamente en unos turnos especiales a cambio de una serie de recursos específicos, por lo que nos conviene ahorrar para poder tener suficientes materias para comprarlos una vez que llegue esta fase. Estos edificios serán los que marquen los elementos a puntuar al final de la partida.

Bienvenidos a la Edad Media!

Puesta en escena
Ora et Labora. Inserto
Ora et Labora. Inserto

Siempre que consigamos un inserto apropiado para el juego, la puesta en escena es bastante sencilla y rápida. En primer lugar, habría que elegir con qué se va a desarrollar la partida (los franceses o los irlandeses) y tomar los edificios seleccionados.

Después, tras determinar el número de jugadores que participa en la partida, hemos de configurar el rondel de forma adecuada, situando el puntero en la zona A y los marcadores de recursos en la primera casilla, a excepción de la piedra. Luego se preparan los tableros de expansión, situando los de coste inferior en la parte superior de la pila.

A cada uno de los jugadores se les dan los monjes de su color (los dos sacristanes y el prior), su tablero de juego con tres bosques y un páramo, a situar en las casillas indicadas y los seis recursos iniciales.

Por último, se saca la cajita o cajitas donde tenemos guardados todos los recursos de forma ordenada y ya!!

Nota: si no hay cajita con recursos guardados de forma ordenada… empieza el caos, ya que habría que preparar de forma ordenada todos los recursos y colocarlos cerca del tablero… y con la cantidad de recursos que hay, esta tarea puede convertirse en un horror!

Mecánica del Ora et Labora

Comenzando por el jugador inicial, y siguiendo el turno en el sentido de las agujas del reloj, cada uno de los jugadores podrá realizar una acción, salvo el jugador inicial, que realizará una acción adicional al final de la ronda.

Las acciones a realizar serán una de las siguientes:

  • Colocar uno de sus monjes en un edificio de su propiedad, activando o no su efecto.
  • Talar un bosque o conseguir carbón de uno de sus páramos.
  • Construir un edificio pagando el coste correspondiente en uno de los terrenos permitidos para la construcción de ese edificio.
  • Contratar un monje de otro jugador (pagando al propietario del monje el coste correspondiente) para realizar una acción de su monasterio. El coste se incrementará una vez que se hayan construido el Lagar o la Destilería (dependiendo si estamos jugando en Francia o en Irlanda). Además, si estamos jugando en Francia, se podrá pagar con vino en vez de con monedas (los monjes franceses gustan mucho del vino, según parece…).

Independientemente de la realización de estas acciones, cada jugador además podrá hacer lo siguiente:

  • Transformar grano en paja.
  • Cambiar a monedas aquellos recursos que así lo permitan.
  • Comprar terrenos adicionales, pagando su coste correspondiente.

Al final de la ronda, el jugador inicial pasa al siguiente jugador en el sentido de las agujas del reloj. Los jugadores que hayan colocado a sus tres monjes en el tablero los recuperan (si solo han colocado 1 o 2 no). Se avanza la señal del rondel. Y vuelta a empezar.

Ora et Labora. El rondel
Ora et Labora. El rondel

Al final de determinadas rondas se ha de realizar la Fase de asentamiento (están marcadas en el rondel con las letras del alfabeto). En dichas fases, los jugadores podrán construir los asentamientos disponibles, pagando su coste, y saldrán a juego los asentamientos correspondientes a la fase actual. Además, se añadirán más edificios a los disponibles para su construcción.

En el Ora Et Labora, la partida finaliza cuando se han realizado el número de rondas que determina el rondel. Se hace un recuento de la puntuación que tengamos tanto en nuestros edificios como en los objetos que hayamos acumulado. El jugador con mayor puntuación gana la partida.

Aspecto visual

Ora et Labora. Abadía del jugador blanco
Ora et Labora. Abadía del jugador blanco

El Ora Et Labora puesto en mesa no es espectacular. Eso sí, las ilustraciones son bonitas y acordes con la temática del juego, pero lo que se dice espectacular no (tal vez por eso no haya tenido tanto éxito como otros juegos).

Las mercancías están hechas de cartón, por lo que hay muy poca madera en el juego, que es una de las cosas que también llaman mucho la atención.

Por último, la calidad de los cartones de territorio (tanto el inicial como las ampliaciones) dejan mucho que desear. Son de una cartulina blandita y fina. Esto es lo más “desagradable” del juego, desluciendo mucho el resto de componentes, que, aunque no son de madera, el cartón al menos es duro y con cierta consistencia.

Os aseguro que por su aspecto no os va a gustar. Es correcto, no demasiado soso, pero para nada llamativo.

Experiencia personal

Como ya os he comentado, es un juego que me encanta. La mecánica de colocación de trabajadores es una de las que más me gusta en cualquier tipo de juego, pero el tema de tener una gran variedad de recursos y poder ir evolucionándolos, a medida que vamos construyendo nuestra aldea… Me encanta! Eso sin hablar de la construcción de edificios, tienes que planificar muy muy bien a medida que construyes tu abadía, ya que es una de las piezas clave para obtener una buena puntuación al final del la partida.

Ora et Labora. Abadía del jugador rojo
Ora et Labora. Abadía del jugador rojo

Mis peques tienen una opinión algo distinta de la mía. El juego les gusta, no es que no les llame la atención, pero les gusta. Lo malo es que las partidas se les hacen un poco largas (se van a más de dos horas habitualmente), y eso es algo que les echa un poco para atrás a la hora de sacarlo a mesa.

Una ventaja que tiene para nosotros es que apenas tiene interacción entre los jugadores (por lo que no se pueden mosquear con el otro por fastidiarlos). También la curva de aprendizaje es muy rápida, ya que las condiciones iniciales de las partidas son siempre las mismas, por lo que van cambiando de estrategia para intentar hacerlo mejor partida tras partida. Esto se considera una desventaja en algunos ámbitos, ya que las partidas se suelen comenzar siempre de la misma forma y siguiendo una misma estrategia.

Un punto de choque que tienen mis peques son los edificios de costa: les encantan, a los dos. ¿Por qué? No tengo ni idea, pero el principio de la partida es una carrera contrarreloj para ver quién es el primero en comprar esos edificios. Como las condiciones de inicio son iguales en todas las partidas, los primeros turnos se centran en optimizar recursos para poder obtener estos edificios.

Terminando: un juego de construcción y producción que a mí me encanta. Un poco largo para sacarlo según qué compañía, eso sí. No es ni vistoso y llama la atención visualmente cuando está puesto en mesa, pero la mecánica compensa con creces. Es uno de mis preferidos. Además, lo pillé de oferta en Lámpara Mágica por 20 €, y lo considero una de las mejores compras de mi ludoteca.

¿Vosotros lo tenéis? ¿Lo habéis jugado? ¿Qué pensáis de su aspecto? ¿Y de su rejugabilidad? Compartidlo con nosotros!

2 Comentarios

    1. Shina Author

      Funciona perfectamente a dos. Si tu pareja y tú sois jugones y disfrutáis con juegos complejos de gestión de recursos, no os lo penséis dos veces. El juego es una joya, y si encima os gustan los de construcción de ciudades, planificación urbanística y edificaciones, seguro que os va a encantar.

      Eso sí, ten claro que la puesta en escena no es ni por asomo tan espectacular como el agrícola (con esos animalitos y esas vallas tan encantadores…).

      Ya nos contarás!

      Reply

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