Tzolk’in, el calendario maya. 3 jugadores. 9 y 11 años.

Tzolk'in. Caja del juego
Tzolk’in. Caja del juego

Hace poco nos ha tocado de nuevo jugar a juegos de civilizaciones desconocidas para mis peques, en este caso, civilizaciones perdidas en el devenir del tiempo: los mayas. Ha caído en nuestras manos el juego Tzolk’in, el calendario maya.

La verdad es que los mayas también son una civilización de las más desconocidas para mí, que me he centrado mucho más en los egipcios o en los griegos, pero todo sea por los peques, me he puesto un poco al día de esta civilización para hablar con ellos y tiene algunas cosas realmente curiosas y otras aterradoras, como la mayoría de las civilizaciones antiguas. Entre las curiosidades que encontré es que utilizaban tres calendarios distintos para pronosticar los acontecimientos: el calendario sagrado o Tzolk’in (el orden de los días), el calendario solar o Haab y el calendario de cuenta larga. Estos calendarios eran representados por una rueda dentada.

Una de las cosas que más llaman de ellos la atención es su capacidad para contabilizar el paso del tiempo, estableciendo un calendario muy muy preciso con el que calculaban a la perfección el paso de las estaciones y las cosechas. En la actualidad, hasta hace relativamente muy poco tiempo, no hemos conseguido fabricar un sistema que calcule el paso del tiempo con tanta precisión como ellos.

En Internet podéis encontrar mucha información sobre los calendarios, y os dejo aquí un enlace que me ha parecido bastante claro a la hora de explicarlos.

Ambientación del juego
Tzolk'in. Todo preparado para una partida a dos jugadores
Tzolk’in. Todo preparado para una partida a dos jugadores

En este juego somos los líderes de una tribu maya, y tenemos que llevarla a la victoria estableciendo un equilibrio casi perfecto entre los recursos recolectados, la adoración a los dioses y la adquisición de nuevos edificios y construcción de monumentos, todo ello sin olvidarnos de alimentar a nuestro pueblo

Para ello solamente tendremos una vuelta completa de la rueda del calendario central, que marcará el paso del tiempo en cada una de las cinco ruedas inferiores a las que está conectada.

Puesta en escena.
Tzolk'in. Ya nos estamos estorbando
Tzolk’in. Ya nos estamos estorbando

La puesta en escena del juego es relativamente sencilla, porque aunque trae muchos componentes, todos ellos se han de colocar en el tablero en zonas perfectamente delimitadas, y aquellos items que se han de retirar si el número de jugadores es inferior a 4 están muy bien especificados.

Lo más “tedioso”, aunque es siempre lo que más ilusión hace, es la preparación antes de la primera partida. Antes de comenzar, debemos montar los seis engranajes en el tablero y colocar las pegatinas correspondientes en cada uno de ellos, todo ello con el mayor de los cuidados porque como te cargues una de las pegatinas… ¡pues ya no es lo mismo!

Una vez realizada esta primera preparación del juego, antes de comenzar una partida, se han de colocar el maíz y los recursos representados por cubos de colores en sus zonas correspondientes del tablero, colocar el maíz y la madera en las zonas de jungla, repartir a cada jugador sus trabajadores activos, losetas de riqueza inicial y colocar los marcadores de jugadores en las zonas destinadas a ello. Por último, se han de colocar seis monumentos al azar para toda la partida, y dividir los edificios en tres sus tres eras correspondientes, colocando edificios de la primera era al azar en sus posiciones correspondientes del tablero.

Si el número de jugadores para la partida es inferior a cuatro, se han de colocar una serie de trabajadores de los colores que no participan en la partida en las ruedas de acciones al azar, según nos marquen las losetas de riqueza tomadas al azar. Estos trabajadores no se moverán del lugar que les corresponde en toda la partida, pero estorbarán a los jugadores a la hora de realizar sus acciones.

Mecánica del Tzolk’in, el calendario maya.

La mecánica del juego es sumamente sencilla: cada jugador parte con tres trabajadores en su tribu, y en cada turno, el jugador tendrá que decidir si quiere colocar o retirar trabajadores. Si decide colocar trabajadores, tendrá que pagar un precio en maíz dependiendo de la casilla de la rueda en la que quiera colocar a su trabajador y el número de trabajadores que ya lleve colocados. Si decide recoger trabajadores, por cada trabajador que recoja, podrá realizar la acción o tomar el beneficio indicado en la casilla en la que ha recogido al trabajador.

Tzolk'in. Mira que cuesta trabajo subir a los templos
Tzolk’in. Mira que cuesta trabajo subir a los templos

Una vez que todos los jugadores han finalizado su turno, se procede a avanzar la rueda central del tiempo en un día. Cualquier jugador puede decidir avanzar la rueda dos días, pero el mismo jugador no podrá forzar este avance durante dos turnos seguidos.

Cuando en el día actual se marque unan de las pegatinas existentes en la rueda central, significará que ha llegado el día de comida. La ronda de este día se juega de forma normal, pero al final de la misma, cada jugador deberá a sus trabajadores a raíz de 3 piezas de maíz por cada trabajador. Cada trabajador que no se sea capaz de alimentar restará tres puntos de victoria al jugador.

El segundo día de comida (marcado en azul) representa un cambio de era, por lo que se descartarán los edificios disponibles en el tablero y se rellenarán los espacios con edificios de la segunda era. En los cambios de era, los jugadores recibirán puntos de victoria dependiendo de su posición en cada uno de los tres templos existentes.

El primer y tercer día de comida (marcado en marrón) representan la mitad de una era. En estos días, tras alimentar a los trabajadores, se obtendrán la recompensa en recursos que marque nuestra posición en cada uno de los templos.

El juego finaliza al final de la segunda era, después del cuarto día de comida, cuando hayamos dado una vuelta completa al engranaje central.

Se realiza el cálculo de puntos y el jugador con más puntos acumulados gana la partida.

Aspecto visual
Tzolk'in. Las ruedas personalizadas para aquellos que se dan maña
Tzolk’in. Las ruedas personalizadas para aquellos que se dan maña

El juego está totalmente presidido por la rueda del calendario Tzolk’in, a la cual se unen otras cinco ruedas, que representan localizaciones distintas localizaciones mayas, cada una de las cuales está centrada en la producción o elaboración de un tipo de recurso.

Estéticamente, resulta impresionante puesto en mesa. Sé de algunas personas que se les da bien eso de las manualidades, que han decorado sus ruedas completamente pintándolas, y el resultado es mucho más asombroso aún al verlo desplegado en mesa.

El colorido también me parece muy armonizado, y las calaveras transparentes le dan un toque especial y muy cuqui (además de que son difíciles de conseguir, las puñeteras). Además, a los peques eso de girar la rueda y ver como el resto de engranajes van girando a la vez… ¡les encanta!

Experiencia personal
Tzolk'in. Las caninas son monísimas
Tzolk’in. Las caninas son monísimas

No me voy a andar con rodeos: el juego agobia. Por lo menos a mí.

En principio parece que una vuelta completa a la rueda de acciones se va a hacer eterna, pero como en todos los turnos no puedes realizar acciones, sino que tienes que ir recogiendo o colocando trabajadores, y encima tienes que pagar maíz para realizar las acciones, y cuando te quedas sin maíz tienes que “perder” un turno en recolectarlo, y cuando lo recolectas ya ha avanzado la rueda y no te queda sitio o el sitio que tú querías ya no es tan barato como tú pretendías obtenerlo… De verdad que al final del juego yo me quedé con la sensación de haber hecho muy poco, sin tener posibilidad de haber hecho más.

Ya las siguientes partidas, como sabes a lo que te enfrentas, pues te quedas un poco menos frustrada cuando ves lo poco que has avanzado en casi todos los templos. Es una forma de consolarnos.

En cuanto a los peques, la verdad es que les cuesta un poco eso de que las acciones disponibles vayan cambiando y más si se avanza la rueda dos días, que ya acaba por descolocarlos completamente. El juego les gusta, yo creo que más por el aspecto visual y el movimiento de la rueda que por otra cosa, pero realmente creo que aún se les queda un poco grande a los dos (¡al más peque de los dos ni te cuento lo grande que le va!).

Tzolk'in. Meeples personalizados
Tzolk’in. Meeples personalizados

La guinda del pastel para que los peques lo acaben de adorar como “¡Este es el mejor juego del mundo!”, al menos por un par de días, la pueden poner los meeples personalizados de cada uno de los trabajadores que tenemos, que alguna imagen he encontrado por Internet y eso ya sería el culmen de la personalización del juego para que quedase simplemente impresionante.

Terminando

Tzolk’in es un juego visualmente espectacular, en el que las acciones a realizar a lo largo de la partida son realmente pocas, por lo que tienes que medir muy bien todas tus acciones para poder optimizar al máximo los turnos que tienes.

Personalmente no lo considero uno de mis juegos preferidos, y no jugaría más de una partida seguida, porque después de una se me queda la neurona para sopitas y buen caldo un rato largo. Eso sí, si a alguien le apetece una partida de vez en cuando no diría que no.

¿Conocéis este juego? ¿Qué tal vuestra experiencia si lo habéis probado? Y la cultura Maya, ¿os llama la atención? ¡Compartidlo con nosotros!

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