El Rey de los Dados. 3 jugadores. 12 y 9 años.

El rey de los dados. Caja del juego
El rey de los dados. Caja del juego

Voy a empezar esta reseña quejándome de mis peques: tengo un par de enanos consumistas que no saben distinguir entre lo que necesitas y lo que quieren. ¡He dicho! El otro día me llegué a comprar unas fundas para Los Colonos del Imperio, que lo tenía todavía sin enfundar y ya me dolía cada vez que echábamos una partida. Los peques se vinieron conmigo y decidieron que NECESITABAN comprar un juego de mesa (¡pobres!, como no tenemos ninguno en casa…) así es que después de dar muchas vueltas por la tienda, conseguí convencerlos de que se llevasen uno baratito que es el juego que os traigo hoy: El rey de los dados.

Mira que intento que entiendan la diferencia entre lo que es necesario y lo que es algo que se quiere, pero nada, siguen diciendo “es que necesito comerme una chuche”, o “es que hace mucho tiempo que no compramos un juego y necesitamos otro”… ¡A mí me ponen de los nervios! Bueno, pues ahora que ya me he desahogado, vamos a pasar a ver un poco el juego.

Ambientación del juego

En el rey de los dados interpretamos el papel de un rey recién ascendido al trono de un país de ensueño, con prados verdes, montañas, ríos de agua cristalina… pero sin ningún súbdito. ¿Y qué es un rey sino puede reinar sobre nadie? Así es que nuestra misión en el juego es conseguir convencer a los habitantes fantásticos de este reino de que nos rindan pleitesía y se conviertan en nuestros súbditos antes de que se nos adelante otro de los reyes y nos lo quite.

Entre estos amables súbditos nos encontramos con alocados gnomos que suelen trabajar en talleres de fabricación, enanos que consiguen gemas de sus profundas minas, orcos, hadas y aprendices de mago. También tenemos que cuidarnos de los habitantes no deseados del reino, como dragones y villanos que lo habitan, ya que pueden arruinar nuestro reinado (y quitarnos putos, que es lo que nos duele al fin y al cabo).

Puesta en escena.

Se han de separar los tres tipos de cartas que hay por el color de su reverso:

  • Las cartas de lugar (verdes por detrás) a su ves, se clasifican en cinco pilas según el color de su anverso y se colocan de menor a mayor lugar en fila al alcance de todos los jugadores.
  • Las cartas de habitantes (azules por detrás) se barajan todas juntas y se colocan en un montón bocabajo cerca de las cartas de lugar. Se coloca una carta de habitante bocarriba justo debajo de cada montón de cartas de lugar.
  • Las cartas de castigo (rojas por detrás) se barajan y se colocan en un montón bocarriba al alcance de todos los jugadores. Es importante que solo se vea el valor de la primera de ellas, para que así sepas cuánto dolerá en puntos el que no consigas nada durante ese turno.
El rey de los dados. Inicio de la partida
El rey de los dados. Inicio de la partida

Entre todos los jugadores se selecciona un lugar de los cinco disponibles, de forma que ya se establecen las condiciones de final de partida: que se agote el mazo de castigo, el mazo de habitantes o el mazo del lugar seleccionado.

¡Todo listo para comenzar!

Por cierto, este es uno de esos juegos originales que establece que el jugador inicial es el más mayor… ¡ya podrían haberse inventado algo más chulo! Algo así como el último que haya jugado al esconder con un orco o que haya ido a volar con un hada, o que haya tomado el té con un gnomo… ¡Mira que el juego tiene posibilidades!

Mecánica de El rey de los dados

Cada jugador, en su turno, ha de tirar los dados, intentando obtener los valores que nos exigen los ciudadanos disponibles. Tras cada tirada, el jugador puede decidir reservar un número de dados y tirar solo el resto. Como máximo, cada jugador puede realizar tres tiradas.

El rey de los dados. Dados
El rey de los dados. Dados

Si en algún momento de esas tres tiradas el jugador consigue cumplir los requisitos establecidos por alguno de los ciudadanos, el jugador puede decidir dejar de tirar los dados y unir a ese ciudadano a su reino, o probar a seguir tirando. Además, si el color del ciudadano coincide con el color del lugar en el que se encuentra, ese lugar también se unirá a nuestro reino. El espacio vacío dejado por el ciudadano hará que el resto de ciudadanos se desplacen hacia la izquierda y aparezca un nuevo ciudadano disponible.

Si por el contrario, no convencemos a ningún ciudadano de que se una a nuestro reino, tendremos que tomar la primera carta de castigo existente en el montón.

En ambos casos, y salvo que se nos unan ciudadanos especiales que digan lo contrario, nuestro turno finaliza y pasa al siguiente jugador en el sentido de las agujas del reloj, siempre que aún no se hayan cumplido las condiciones de fin de partida.

Si se han cumplido las condiciones de fin de partida, el juego finaliza inmediatamente. Cada uno de los reyes realiza el cálculo de sus puntuaciones, y el rey con más puntos es el que gana la partida. En caso de empate, ganará el que menos puntos negativos tenga.

Aspecto visual
El rey de los dados. Cartas
El rey de los dados. Cartas

Pienso que el aspecto de El rey de los dados es muy correcto. Los dados son de tamaño enorme, supongo que pensando que sobre todo va a ser jugado por peques que tiran los dados con tal fuerza que suelen caer de la mesa y ruedan y ruedan por el suelo y se meten debajo de los sillones y no eres capaz de encontrarlos… (¡respira!, ¡respira!, ¡respira!). Pues eso, que los dados son grandes y las ilustraciones de las cartas muy divertidas, representando de forma amena cada uno de los personajes que se pueden unir a nuestro reino, así como los territorios habitados por cada uno de ellos.

Por ponerle alguna pega, que realmente no es una pega, sino una posible mejora: si los dados fuesen trasparentes, seguro que los peques alucinarían con ellos. No me explico el porqué, pero todo lo que sea transparente, como de cristal, al menos a mis peques suele encantarles. ¡Será por eso del brilli brilli que tiene el cristal que parecen gemas preciosas! A mí también me gusta, que conste…

Experiencia personal
El rey de los dados. Cartas de penalización
El rey de los dados. Cartas de castigo

El rey de los dados es un juego divertido, para pasar un rato bueno con los amigos. Aunque no tiene una duración determinada, las partidas no suelen ser largas, ya que suele acabarse el mazo de castigo en menos de media hora.

Estrategia no tiene ninguna: todo es cuestión de suerte a la hora de tirar los dados. Pero eso también lo hace divertido, ya que los peques se hartan de reír cuando tú buscas un cinco desesperadamente, tiras tres dados y en ninguno de ellos te sale el cinco. Cuando les pasa a ellos ya no se ríen tanto, pero poco a poco vas viendo como se lo toman con mejor humor.

Tampoco es un juego que tenga mucha interacción entre los jugadores. El único punto en el que coinciden es el de las cartas de ciudadanos, que si yo quiero una y me la quita otro jugador, pues algo me fastidia. O si se lleva una y hace que el resto de cartas se desplacen, pues también me puede llegar a fastidiar un poco. Pero eso es todo, solo un poco.

Eso sí, partida tras partida ves como cada vez van arriesgando menos en las tiradas, porque se dan cuenta de que compensa más tomar un ciudadano que nos de pocos puntos, a intentar conseguir un pedazo de ciudadano que al final no conseguimos y encima nos llevamos una carta de penalización.

Terminando
El rey de los dados. Cartas II
El rey de los dados. Cartas II

Si queréis un juego divertido, en el que los peques se lo pasen bien y no tengan mucho punto de fricción ni enfado entre ellos, este es vuestro juego. La suerte es esencial y la estrategia prácticamente nula, pero sí es cierto que lo pueden jugar entre ellos solos y se lo pasan genial.

También considero que este juego es bueno para jugar peques contra abuelos, porque al menos a mis padres no les puedo meter un juego con muchas reglas, porque me los cargo. En cambio este juego sí es fácil de explicar, de jugar y muy divertido también para ellos.

Y esto es todo por hoy. ¿Conocíais el juego? ¿Habéis probado algún juego con los abuelos? ¿Qué tal os ha ido? ¡Compartidlo con nosotros!

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